7 de julio de 2007

Actualización

Con la llegada de las vacaciones quiero volver a activar mi blog del maestro itinerante, que desde que abandoné Almuñecar lo tengo algo olvidado, y me gustaría seguir con él.





Haciendo un breve resumen del curso, desde mi última entrada, acabé mi estancia en la provincia de Granada el 16 de marzo de 2007 con la incorporación de la maestra a la que sustituía. Como bien sabeis, mi estancia en tierras sexis iba de semana en semana, hasta que una de ellas fue la última. Fue dura la despedida, de los niños, del cole, la casa, pero sobretodo de los compis... Una semana antes mi compañera Marian se marchó, dejando un hueco grande entre nosotros, y pa colmo me fui yo... la verdad que a Isabel y Rafa, especialmente, los dejamos un poco solos. En definitiva, es la vida del Maestro Itinerante, y hay que hacerse el duro. Vuelta pa casa. Echaré de menos la playa, las tapas, los bajos, el Jabeque, la Plaza Kilibia, y el empedrao de las cuestas empinadas de Almuñecar, volveré no lo dudes. (Fotos: comida en el Pakistaní, recuerdos al cordero del sur; Concierto inesperado de Pastora Soler, día de la mujer trabajadora; y Despedida de Almuñecar tapeando pa variar).

Tras un día en el paro mis huesos fueron a dar en la provincia vecina de Sevilla, en el bonito pueblo de El Coronil. Como yo mismo, os preguntaréis ¿eso dónde está? Pues sí, entre Utrera y Morón, cerca del Palmar. Hasta allí llegué no si estremecerme al entrar en el publo, ya que como me advirtió Raúl... en ese pueblo no hay ni un semáforo. Yo, al menos, tampoco lo vi nunca.
Las casualidades de la vida hicieron que a mi compañera Marian le dieran, una semana antes, destino en Utrera. Así que en su casa me planté, coca-cola para todos y algo de comer.

Viviendo en Utrera y trabajando en El Coronil pasó el curso, y aunque estaba más cerca de casa y "en el triángulo de las bermudas" -como diría mi amiga May- no he estado tan agusto como podía esperar. Quizás llegar ya casi en el último trimestre y no vivir en el propio pueblo han influido, pero aún así he estado bastante bien.

Aquí, y aunque no lo llegue a leer nunca, quiero agradecer a Marian todas esas cosas que ella hace porque sí, porque le salen, y que me han ayudado tanto; tu te lo mereces más que nadie y lo vas a conseguir.
En días sucesivos espero poder ir contando algunas cosillas más, aunque esté de vacaciones -como mínimo hasta el 15 de septiembre- porque no solo de la escuela vive el maestro.
Un abrazo y feliz verano.

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