En el último número de la revista Huelva Penitente, que se publicaba el 5 de abril de 2009, venía la siguiente editorial titulada “Que se abran las puertas de San Pedro”, anunciando la Semana Santa, y que para mí tiene un enorme valor sentimental.
Este año es abril el mes de los deseos y anhelos. Este año es abril quien tiene la clave y la llave del sentimiento cofrade. Hoy comienza todo, Domingo de Ramos, primero del año de un buen cofrade y culmen de la espera de cuarenta días.Hoy, Domingo de Ramos es el cumpleaños de mi Pablo, y creo que ya tiene la edad perfecta para comprender y empezar a darle sentido a lo que desde el mismo día de su nacimiento ha venido viviendo, casi de manera inconsciente, y que no es otra cosa que el Amor al Señor, el amor a su ciudad, su gente y sus devociones. Quizás dentro de unos años cuando lea esto pertenezca a una generación atea, y ya no tenga importancia la fe, pero al menos que conozca las tradiciones de su pueblo y sepa respetar lo que hicieron sus antepasados.
Siendo un día tan especial soplará las velas a unas horas tempranas, para rápido vestirse con ropas de estreno y de mi mano subir a San Pedro para ver la Burrita, con una luz que solo Huelva sabe regalarnos en esos días en que se sabe protagonista. Pronto iré a enseñarle el arte y fuerza del barrio, y la verdadera mirada compasiva del Señor. Preludio más que suficiente para vivir, conscientemente, la salida procesional de nuestra hermandad, junto a gran parte de la familia que todavía tiene por tradición vestir la túnica.
Aunque sus párvulas piernas a penas nos acompañarán hasta Carrera Oficial será suficiente para verlo disfrutar, y ver en sus ojos la ilusión que a los adultos nos empañan la mirada, porque en ellos vemos la inocencia y esa capacidad de sorprenderse por todo. Perdónenme que me ponga tan tierno, pero esos seres tan pequeños que te cogen de la mano y son tan vulnerables, te sobrecogen el alma.
¿Cómo explicarle a un niño la crueldad del ser humano que permitió el prendimiento, azote, crucifixión y muerte del Hijo de Dios? Él todo lo hizo por nosotros, como yo lo haría por él; incluida mi vida, quizás esta sea la forma más sencilla de explicárselo y, para nosotros, de ponernos en el papel de Jesucristo.
También le enseñaré como un crucificado torna en silencio el bullicio de la ciudad, desde chico entenderá que Huelva es una ciudad mariana y que alrededor de dos palios el tiempo se eterniza, sabrá del añejo sabor de cofradías clásicas, o cómo el fervor es capaz de movilizar a una ciudad, y el final, final inacabado hasta la Gloriosa Resurrección del Señor. Pero sobretodo quiero enseñarle como esperar todo un año con ilusión y fe por volver a San Pedro de mi mano.
Esta no es más que otra de las miles de vivencias que cada familia cofrade revive cada primavera, como el Señor su Pasión, pero cojan a su Pablo de la mano, a ese Pablo que también llevamos en nuestro interior, y enséñenle todo lo que Huelva pone hoy en la calle.
No hay comentarios:
Publicar un comentario