
Además existen otras muchas razones más por las que venir, como cambiar de rutinas (que el año luego se hace muy largo), visitar a la familia gallega, ver lugares increíbles, disfrutar de la gastronomía, y un largo etcétera. Tampoco puedo contar demasiado las bondades de este lugar porque los de aquí se enfadan, porque no quieren promocionarlo y convertirlo en un lugar mega-turístico.

Ayer tuve que ir de compras a Vigo, como cada verano, para comprarme algo de abrigo porque las dos noches que he salido he tenido frío, pese a que me traje alguna sudadera. Últimamente casi toda mi ropa de invierno me la compro en Galicia y en verano, y es que cuando hago la maleta da cosa meter prendas de mucho abrigo, pero cuando llego aquí me arrepiento de no haberlas metido. Este año si me he traído el pijama largo.
Por cierto, ya he cosido la banderita de Turquía en mi mochila… ha quedado chulo. Me costó encontrarlo porque había muchas chapas y pins, y pensé que me quedaba sin él, pero lo que no haya en el Gran Bazar de Estambul... no lo hay en ningún sitio.

PD.: El jueves 27 vuelvo a Huelva ya de manera definitiva… que el lunes hay que volver a currar, y el 10 los pequeños monstruos pisarán de nuevo el suelo de ese bendito templo de paz y sosiego que son las escuelas cuando no hay niños.
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