25 de diciembre de 2009

Vaya forma de empezar las vacaciones

Desde hace meses tengo ya puesta todas las miradas en el 22 de diciembre, porque acaba el primer trimestre y me voy de vacaciones, ¡qué ganitas! No voy hablar de cómo acabaron, mejor que no. Pues parece que cuantas más ganas peor, porque peor no han podido empezar las vacaciones de Navidad.

Todo comenzó en la tarde del mencionado día, cuando ingenuo de mí decido ir a un centro comercial para hacer unas compras, ajenas a las fiestas navideñas por supuesto, como es tradición en mí. Como el tiempo andaba así, así, cojo el coche… uf. Nunca Mais.

Primero, tráfico infernal: cuatro gotas y todo es un colapso. Segundo, ¿cola para entrar en el parking? no…, lo siguiente. Bueno, me bato en retirada y voy a otra zona a la que pueda ir andando, qué barbaridad, gente por todos lados. Mierda de compras navideñas, consumismo puro y duro. Consideremos que esta tarde pertenecía al periodo de no-vacaciones todavía.

23 de febrero. Mi primer día de vacaciones, y me despierto con la inundación del garaje. El agua llegaba hasta mitad de la matrícula delantera del focus, que bajón. Pero eso no era todo, además no me arrancaba la moto ¿¡Qué más me puede pasar!? Gracias a Dios que no tengo casa… ¿Qué hubiera sucedido: derrumbe? Bueno, imaginaros como fue la mañana de marras, que yo pensaba salir a dar un paseo y estar tranquilo, e ir de compras.

Pues del garaje acuático a la moto. En fin… todo muy heavy metal. Consiguieron evacuar toda el agua del garaje, saqué el focus con manguitos y achicar agua. Todavía esta con un calefactor puesto para secarlo, y litros los que he sacado con varias bayetas. En fin, espero que no pase nada y se seque todo lo antes posible. Lo de la moto no es nada, menos mal.

¿Vacaciones? ¿Quién quería vacaciones? ¿Vacaciones para esto? Confío en que todos los días que me quedan por delante sean mucho mejores, y me salgan las cosas como tengo previstas en mis viajitos, y que cuando vuelva ande todo seco o voy a tener que conducir con un flotador de patito, porque cuando baje la cuesta de la Cinta lo mismo me ahogo al venirse todo el agua para delante.

Feliz Navidad, por cierto.

1 comentario:

Lileth dijo...

Esa noche apenas dormí pensando que mi garaje podría estar como el tuyo.

Qué mala pata.

Ánimo.